He sido infiel y me lo han sido. No en el mismo orden. Tanto así que llegué a parecer más la amante que la esposa. A veces he llegado a pensar que tengo más pasta de amante: molesto poco, me conformo con el cariño que me dan. A lo mejor si fuera más fregada o más celosa las cosas habrían sido diferentes... o quizás no; habría sido todo igual.


El caso es que la infidelidad es algo que está ahí, y que siempre va a estar. Es algo que la mayoría de las veces simplemente pasa, porque está metida en nuestro chip ...será la competencia? el desafío de la conquista?? el orgullo de no retroceder cuando ya estamos literalmente fritos?? o es sólo calentura animal? quién sabe...
Nadie quiere que le sean infiel (será egoísmo de genes? salud pública?), y la mayoría dice que no pretende serlo (será solo de la boca para afuera? o estará realmente convencido?) pero llega el momento y zás! se pegó el tropezón!.... Pero la verdad, es que cuesta ser fiel. No es una decisión tan simple como decir "a partir de mañana no cruzo más esa calle", si no que es una decisión que debemos tomar todos los días y -a veces- varias veces al día. Y no es necesario ser un Brad Pitt o una Angelina Jolie, siempre hay "alguien" un amig@/conocido@ al que basta con decirle "upa" y listo (después de todo, el dicho ese de "a nadie le falta dios" es bastante cierto ;)) o nunca falta el jote que insiste e insiste... a ver si al menos por cansancio la consigue... y normalmente le decimos que no -por lo puro cargoso, aunque agradezcamos que nos suba el ego- pero de repente nos pilla volando bajo... y zas!
La infidelidad es entonces algo así como la mancha en el mantel: algo que sabemos que está ahi, pero nos esforzamos en no ver... y le ponemos la copa, la servilleta, y cualquier cosa encima para tapar esa mancha que está ahí (o que en cualquier momento va a aparecer). Si la mancha es pequeña, es siempre más fácil taparla que si es demasiado grande... Hay infidelidades que uno puede hacer que no existieron y otras que son tan grandes que no hay como negarlas.
Supongo que según eso habrían ciertas reglas del "buen gusto" del infiel...
- No tiene que ser público. Si todos lo saben es difícil que se te olvide... sería reconocer todos los días "sí, soy una idiota"
- Alguien decía por ahí "Donde se come, no se caga": no hagas idioteces donde vives ni donde trabajas... más antes que después todo se sabe, y toparse cara a cara con el otro vértice del triángulo no es grato para nadie
- Déjale una disculpa al ego herido... que al menos pueda decir "era más joven" o "más bonita" o "tenía mejor cuerpo"; al principio puede sonar mal, pero después le ayudará a consolarse (mejor al menos que si le cambias por alguien más feo, más viejo, más tonto o lo q sea)
- CUIDALE!!!!! CUIDATE!!!! en una época con tanta conciencia de las enfermedades sexuales es IMPERDONABLE que no se cuiden! Te podrán perdonar cualquier cosa, menos de que le enfermes -de lo que sea: cándida, clamidias, gonorrea, sífilis, herpes, hepatitis B, tricomonas, papilomas, etc etc... y VIH- o que le llegues con una pensión alimenticia.
Sin afán de sonar moralista, es decisión de cada uno si es o no infiel. Creo que nadie quiere serlo a priori, pero llegado el momento siempre es bueno darse medio minuto para pensar si realmente vale la pena y medio minuto más para cuidarse un poco, al menos así disminuirán los daños colaterales.... porque de que los habrán, los habrán. Y se los digo por experiencia.








Realmente es algo bastante complejo ...
Realmente es algo bastante complejo eso de ser fiel. De que se puede controlar, se puede, pero es un asunto de proponerselo. Debo reconocer que toda mi vida he sido infiel. Quizás mi eterna y constante búsqueda del hombre adecuado me ha llevado a no conformarme con lo que tengo y siempre querer más... Pero estamos claros en una cosa, las pasiones no nos controlan. Eso de decir, "es que no puedo evitarlo" es la más grande de las mentiras...
Pero bueno, en realidad con tanto hombre malo para satisfacer a una mujer no se puede esperar menos... porque de que hay malos amantes, uf!! creanme que los hay... y por montones...